viernes, 6 de enero de 2012

Magia en El Arcángel (Diario Córdoba)

Mágico y épico (2-1)

El Córdoba de los menos habituales remonta a un Espanyol en inferioridad, deja la eliminatoria abierta y se sobrepone a una desdichada primera parte. El apoyo de la grada resultó vital

IGNACIO LUQUE

2 - Córdoba: Carlos Arias, Fernández, David Prieto, Tena (Balsas, min. 78), Fuentes; Borja García, Taira (Fede Vico, min. 58), Alberto Aguilar, Quero; Caballero; Pepe Díaz

1 - RCD Espanyol: Kiko Casilla; Galán, Raúl Rodríguez, Héctor Moreno, Dídac; Forlín, Romaric (Cristian Gómez, min. 65); Sergio García, Verdú, Thievy (Cristian Alfonso, min. 81); Álvaro (Cristian Álvarez, min. 53).

Goles: 0-1, min. 38: Sergio García; 1-1, min. 80: Borja García; 2-1, min. 84: Carlos Caballero.

Arbitro: Undiano Mallenco (Colegio Navarro). Expulsó con roja directa en el min. 52 a Kiko Casilla y amonestó al cordobesista Alberto Aguilar.

Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en El Arcángel ante más 19.311 espectadores, casi lleno.La noche más hermosa. La soñada. O casi. Lo que se vivió en el estadio municipal El Arcángel será difícil de olvidar en mucho tiempo. La afición y la ciudad respondieron y casi 20.000 personas se dieron cita para ver al equipo de Paco Jémez quien, sin embargo, debió sacar un once titular que se alejaba mucho del que semana tras semana se bate en la lucha de la Segunda División, en la que está situado a tres puntos del ascenso directo. Entre la responsabilidad liguera que espera el domingo, lesiones y enfermedades, el técnico no tuvo más remedio que colocar a Taira en el puesto teórico de Hervás, junto al punta de referencia y ayudando a la línea del centro del campo. Para ser su debut oficial en competición no se le puede tratar con excesivos remilgos al portugués: estuvo correcto.

Salvo un chispazo de Borja y un pase, precisamente de Taira a Pepe Díaz, la primera media hora de encuentro estuvo marcada por la lucha en el centro del campo. El Córdoba no conseguía sintonizar sus piezas correctamente y, sobre todo, no lograba que el achique de espacios fuera el justo para quitar el balón al Espanyol. Apenas trenzó jugadas hilvanadas, las que son una constante en el campeonato liguero, pero al menos obligaba a los de Pochettino a luchar cuerpo a cuerpo por la posesión, por lo que los pericos no tuvieron más remedio que tirar de la calidad individual de algunos de sus componentes, como Sergio García, que ya en el minuto 8 puso un nudo en cada una de las 19.311 gargantas que apoyaban sin cesar a los suyos.

Paradójicamente, el mazazo llegó cuando el Córdoba entraba en la recta final de esa primera parte intentando combinar y buscar asociaciones, como la de Quero y Fuentes, que finalizó con una gran intervención de Casilla. Una jugada sin aparente peligro acabó con varios rebotes en el área pequeña cordobesista y Sergio García fusiló a la red. No había estado el Córdoba espectacular en el juego, quizás algo por encima de lo correcto, pero era demasiado premio para los catalanes, que al regreso de vestuarios pudieron sentenciar con un disparo de Thievy al que respondió Carlos Arias con solvencia. Borja intentaba echarse el equipo a la espalda y para ello tuvo como colaborador a Carlos Caballero. De una jugada de ambos surgió la respuesta blanquiverde, con un toque sutil de Taira que no logró el objetivo por centímetros.

Y, a continuación, la jugada que marcaría el resto del encuentro. Tras un fallo defensivo perico, Pepe Díaz se hizo con el balón y se adentró en el área rival, cruzándose con Casilla. Undiano pitó penalti y mandó al portero espanyolista a la ducha. Un inconveniente más hubo de encontrarse el Córdoba al fallar el cuco la pena máxima, pero los blanquiverdes ya estaban decididos a quemar las naves. Y su técnico también. Introdujo a Fede Vico, que resultó pieza importante para cambiar el signo del encuentro, así como a Hervás y a Balsas. Fuentes fue transformándose progresivamente en una fuerza lumínica a la que seguían sus compañeros con fe ciega. Quero o Fede Vico, bajo ese haz del de La Fuensanta, parecieron otros jugadores. Caballero tocaba balón con más asiduidad, con más intención, con diferentes perspectivas y ángulos a los que mandarlo. Desde el verano se advirtió que en el futuro debía ser importante. Aquel futuro ya es presente. Y Borja estuvo en estrella. La grada rugía porque se palpaba que algo grande iba a ocurrir. Y esos 19.311 tuvieron la

El Córdoba se sobrepuso al infortunio y aprovechó la superioridad para atosigar a un rival de Primera División; la eliminatoria continúa abierta y se resolverá en Cornellá-El Prat

Muchos no habituales en El Arcángel a buen seguro repetirán en Liga tras disfrutar de lo vivido anoche; los 19.311 cordobeses que se dieron cita estuvieron de sobresaliente

energía para transmitir a los 11 de abajo que la fe y la ilusión continuaban intactas, que creían en ellos.

Las subidas de Fuentes, los detalles de Borja (¿cuántos saques de esquina forzó el madrileño anoche?) y la visión de Caballero empezaron a crear innumerables problemas a los pericos, que ya apenas aleteaban, intentando levantar el vuelo sin éxito.

Los locales se subieron al ariete que formó El Arcángel en forma de gritos de ánimo y golpearon la puerta espanyolista una y otra vez. El primer empellón, a cargo de Quero y Fuentes. Otro, de nuevo Fuentes con Pepe Díaz. Topetazo a modo de cabezazo de Alberto Aguilar. Y así, más y más impactos. De Fede Vico, de David Prieto... Y tuvo que ser Borja García el que echara abajo la resistencia catalana con la ayuda de la espalda de Pepe Díaz.

El Arcángel soltó un grito de júbilo que probablemente se pudo escuchar en kilómetros a la redonda. Pero el equipo, este Córdoba de la 2011/12, siempre quiere más. Apenas dos minutos después las constantes subidas de Fuentes tenían su premio. Caballero les dio lustre con un espléndido disparo que dejó a Cristian Alvarez convertido en estatuta de sal.

Y aún pudo ser más. Fede Vico puso el descaro que da la juventud para sacarse un disparo cruzado, casi desde la esquina del área, ante el que el portero espanyolista solo pudo responder rozando con los dedos, lo suficiente para desviar a córner.

La noche era completa. El Arcángel se dedicó a botar en actitud festiva, primero, y luego a Enlacerealizar la ola. El resultado, demasiado apretado para una eliminatoria copera, era lo de menos. Se había conseguido el objetivo, que era el triunfo. Después de meses reclamando respaldo a la ciudad, este Córdoba le devolvió el apoyo recibido con una victoria ilusionante que cerraba una jornada inolvidable. La magia abrazó El Arcángel.


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