lunes, 27 de febrero de 2012

De cabeza al 'play off' (1-0)

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 El conjunto local acosó desde el arranque a un inmenso Barbosa Revulsivo Alberto García detuvo un penalti a Vitolo y encendió El Arcángel. Un golazo de Javi Patiño eleva a los de Jémez.


Raúl Díaz El dia de Córdoba


El Córdoba, el mismo equipo vapuleado en Soria (5-0) en la jornada anterior, vuelve a figurar entre los seis mejores de la Liga Adelante gracias a su solidez en El Arcángel. Partidos como el de ayer son los que te dan o te quitan la gloria: había que ganarlo y se ganó, pero costó un riñón. El vendaval de fútbol de la primera parte no bastó para doblegar a Las Palmas, con Barbosa enorme bajo los palos, y su homólogo respondió en el primer tiro a puerta de la Unión: Alberto García voló para parar un penalti a Vitolo. Espoleado, el CCF retomó su cruzada hacia el gol y lo encontró a través de Patiño, ejecutor de un cabezazo de oro a falta de 20 minutos. Un testarazo de play off de ascenso.

Paco Jémez mantuvo en el once a López Garai, recuperado de sus molestias musculares, y devolvió a López Silva, ausente en Los Pajaritos por sanción, su puesto como interior izquierdo. La noticia estaba en la punta de lanza, con un tinerfeño apuntando a Las Palmas: Airam Cabrera se estrenaba en El Arcángel dejando en el banquillo a Patiño y Pepe Díaz. Por su parte, Juan Manuel Rodríguez optó por un modelo muy ofensivo, calcando el 4-1-4-1 local con Javi Castellano como improvisado lateral derecho, Javi Guerrero y Jonathan Viera entre líneas y Mauro Quiroga como ariete.

López Silva apareció en las dos primeras llegadas peligrosas, un tiro desde fuera del área y la pausa justa para habilitar a Fuentes en la primera irrupción del lateral, estropeada por un mal centro. El 1-0 estuvo muy cerca en el minuto 6, cuando Airam dribló a Barbosa junto a la línea de fondo y centró para que Borja García rematara a bocajarro; el balón, repelido por Laguardia junto a la raya, pegó en el larguero y se fue a córner. Mientras, la Unión buscaba en la izquierda a Dani Castellano, autor de una gran rosca que Quiroga no cabeceó por poco. El argentino, despreciado por el CCF -en concreto, por Lucas Alcaraz- en 2010, desprendía aroma de venganza en un conjunto empeñado en buscarle con pelotazos. Lejos de hacer daño, cometía una falta tras otra.

Barbosa desvió con apuros una volea de Borja y Airam remató en carrera un pase de Fuentes. El cordobés, favorecido por la falta de cuajo de Javi Castellano como lateral, estaba desatado: pasado el cuarto de hora recibió de Carlos Caballero, ejemplar con la cabeza levantada, y probó por el palo corto en vez de dar el pase de la muerte. El gol no es su fuerte, desde luego. Tampoco acertó López Silva, solo, porque Barbosa tapó el arco como si fuera un portero de balonmano.

El Córdoba se gustaba en el toreo, explotando el punto débil de un rival humillado, pero fallaba en la suerte suprema. No mataba. Así se le escapó un cuarto de partido. La continuidad de su juego, alimentada por múltiples robos de balón merced a una presión feroz, se veía quebrada por el desatino en los últimos metros, la gigantesca figura de Barbosa y la atención médica a un par de adversarios. Alberto García, limitado a algún despeje con el pie, realizaba ejercicios para no enfriarse.

El fulgurante arranque no había cuajado. La Unión se asentó y el encuentro entró en una fase adormecida. Con menos ritmo era más difícil sorprender a un equipo que ya ofrecía algún destello a través de David González o Jonathan Viera. Con menos ritmo y con las desesperantes imprecisiones de Fernández y Fuentes en sus centros al área. Entonces surgió una jugada que se repite y se repite sin éxito: diagonal suave de López Silva, recorte hacia dentro, rosquita al palo largo… y casi. Esta vez no fue el poste, sino la manopla de Barbosa, lo que escupió la pelota.

"Nos estamos escapando…". Este comentario, vertido por un periodista insular en el descanso, resumía lo sucedido en la primera mitad. Cuando Los que llegan hasta el fondo se acercaron al Fondo Norte tras su actuación en el centro del campo, los hinchas animosos les jalearon con el clásico "¡esto sí que es una chirigota!". "No, una chirigota son los de amarillo", replicó otro informador canario. No era para tanto, pero lo cierto es que Las Palmas debía hacer algo más que encomendarse a las articulaciones de su guardameta para puntuar en El Arcángel.

El Córdoba mantuvo su propuesta tras la reanudación. Sin cambios, sin dudas. Con las mismas triangulaciones por dentro hasta encontrar un pasillo que propiciara un remate (Airam Cabera y Javi Hervás lo intentaron muy pronto). López Silva dejó amonestado en el 50' al dubitativo Javi Castellano en una falta que, botada rasa hacia el corazón del área, se fue al limbo por el defectuoso golpeo de Hervás. Rodríguez se curó en salud en la demarcación de lateral derecho colocando ahí a David García. Se fue un gemelo Castellano, Dani, y el otro, Javi, pasó al medio.

Jémez contraatacó con Fede Vico, relevo de López Silva para abrir el campo por esa misma zona. Por donde percutió Hervás, se le perdió el enésimo centro a Fuentes, volvió a percutir el lateral con una pared con Fede, voló un córner que López Garai cabeceó fuera por poco…

Ya con Patiño sobre el césped en detrimento de Airam, el partido se inflamó por un penalti por mano de Fernández. Alberto García se lo paró a Vitolo con una estirada hacia su izquierda y Esaú Sánchez, preparador físico blanquiverde, fue expulsado. El estadio estaba enardecido y el clamor ejerció como catapulta para un equipo herido en su orgullo por las desquiciantes decisiones de Lesma López y un empate que le servía de poco en sus aspiraciones de ascenso. Casualidad o no, más bien puntería, Patiño apenas tardó cinco minutos en abrir la lata tras una jugada de tiralíneas de Hervás y Vico. Apertura, centro y remate. Pim, pam, fuego.

López Garai resistió hasta el minuto 75, cuando cedió el testigo a Alberto Aguilar, y la Unión quemó sus cartuchos con dos zurdos de muchos quilates pero venidos a menos, Portillo y Momo. También zurdo, pero mucho más joven, es Fede Vico, que a pie cambiado acarició el segundo con un zapatazo al lateral de la red y dejó en posición franca a Patiño en dos ocasiones muy claras.

El Córdoba sufría por la estrechez del marcador y por las precipitaciones de Alberto Aguilar en la salida. Ya con los cuatro minutos de descuento mostrados por el cuarto árbitro, ni Gaspar ni David Prieto subieron en una sucesión de saques de esquina desde la derecha: hasta cuatro consecutivos. La serie junto al banderín provocó la roja directa a un mosqueado Jonathan Viera, la quinta amarilla a Carlos Caballero (baja en Chapín) y algo más de prolongación.

Corría el 95' cuando Javi Guerrero cerró la segunda de dos faltas laterales idénticas y el meta Alberto García se elevó sobre todos para atrapar con seguridad un balón que vale un play off. Al menos, de momento.


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sábado, 18 de febrero de 2012

Un merecido 'frigopie' (diario Córdoba)

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 El Córdoba cae con estrépito en Soria tras desaparecer en la segunda parte y no adaptarse a una parte del campo, completamente helada, prolongando así su mala racha lejos de El Arcángel 


 Ignacio Luque Diario Córdoba

Nada más terminar el encuentro de anoche en Soria, la afición blanquiverde se debatía entre dos preguntas: ¿Ha perdido el equipo por el frío y el hielo en una de las áreas? ¿Han faltado cosas para disputar el triunfo? Pues habrá que discernir entre derrota y goleada. El Córdoba perdió por deméritos propios, ya que solo disputó el triunfo durante 50 minutos, además de manera light , a las formas y circunstancias que nos tiene acostumbrados este Córdoba que empieza a marcar una diferencia cuando actúa como local o como visitante. Y esa pelea durante apenas una mitad es demasiado poco para merecer los tres puntos. Ni tan siquiera uno. Sobre todo en una Segunda División en la que cualquiera, y no hace falta recordar Guadalajara, te pinta la cara. Ahora bien, la estrepitosa goleada de anoche fue resultado de una asombrosa desconexión tras el 2-0 en contra sumada a un área para defender, la que a duras penas protegía Alberto García, en la que los únicos que mantenían la verticalidad eran los jugadores rojillos.

Así que el análisis habrá que hacerlo solo cuando hubo fútbol, esto es, durante los primeros 45 minutos y los cinco primeros de la segunda parte. Y, por desgracia, ahí tampoco los de Jémez sacaron un buen balance. Ni numérico, ni de sensaciones, ni de juego. Las tres novedades que incluyó el técnico blanquiverde estaban en la defensa, con Tena por David Prieto y Fuentes por Ximo Navarro, y en el centro del campo, en la que el sancionado López Silva era sustituido por Dubarbier. El Francés empezó queriendo llegar a todo y terminó por no alcanzar a casi nada. La mejor ocasión de los visitantes fue suya, solo ante Zabal, pero le cayó en la pierna mala y no tenía la claridad de ideas suficiente para resolverla satisfactoriamente. Le pudieron las ganas, que en todo caso no es mal síntoma.

Mientras el Córdoba estuvo conectado se pudo ver alguna pincelada del equipo que suele verse en El Arcángel. Patiño peleándose con los elementos, buscando vías de agua en la defensa rival y poniendo problemas al equilibrio rojillo. Fernández subiendo por banda con más criterio que acierto final y López Garai intentando cortar juego, lo que forzaba a los locales a balones largos a las bandas. Alguna aparición esporádica de Caballero y las ganas del zurdo cedido por Lorient de agradar y demostrar que tiene sitio en el equipo. Y poquito más. ¿Dónde estaban los hombres de calidad de la escuadra blanquiverde? ¿Dónde la intención de combinar para hacer daño al enemigo? ¿Dónde se quedaron las jugadas de al menos cuatro pases? ¿Qué digo cuatro? ¡Tres, al menos! La primera parte se jugó parecida a como quería el Numancia. Su enemigo ni tan siquiera intentó disparar desde fuera del área para ver si así, en un bote contra el hielo el balón hacía un arabesco.

O si en un centro al punto de penalti Zabal, Culebras o Cabrera tenían dudas sobre el terreno que pisaban. El Córdoba jugaba como lo hace de visitante desde hace tiempo. No hay adaptaciones. No hay matices ni circunstancias. Y con ello facilitó la labor del local que, para colmo, le remató en uno de sus puntos flacos: a balón parado. Juanjo remató impecablemente de cabeza una falta lateral sacada por Julio Alvarez al borde del descanso. En realidad, ahí se perdió ya el encuentro. ¿Más feo? Seguro. ¿Más práctico? También. Pero esta vez, el Córdoba no se llevaría ni tan siquiera el premio a la estética, simplemente porque desapareció.

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Fuente: marca.com

domingo, 12 de febrero de 2012

Un triunfo preludio de algo grande (2-0) Diario Córdoba

El Córdoba demuestra ante el Valladolid ser tan candidato al premio final de Liga como el conjunto pucelano. Patiño y Borja derriban a los de Djukic, que no perdían desde el pasado mes de octubre


Ignacio Luque Diario Córdoba

Acostumbrado a ir tradicionalmente de velatorio en velatorio, el Córdoba de esta campaña se empeña en aprovechar el traje del duelo para otros menesteres menos dolorosos, más festivos. La Segunda comienza cada año con extremos nítidamente opuestos. Un sótano para cuatro funerales, en el que se escuchan de fondo a las plañideras, cuyo llanto se mezcla con los negros augurios sobre el futuro inmediato. Estancia tristemente conocida por el Córdoba, porque además de ser uno de esos cuatro protagonistas en la última década también ha rondado su puerta en varias ocasiones. Ha estado demasiado tiempo en el primer piso, el de los enfermos terminales, oyendo los lamentos que provenían del subsuelo.

También existe un ático, reservado desde hace un año para los seis más sanos de la categoría. Los más atractivos o, al menos, los más productivos. En definitiva, los que más brillo aportan a una Segunda que progresivamente va cambiando en conceptos. Y de esa transformación el Córdoba se está convirtiendo en el mejor botón de muestra. Ya se reconoce, incluso, a nivel nacional. El equipo de Paco Jémez está a la puerta de ese ático, reclamando al portero que le deje entrar ahí por derecho propio, porque alguno de los que han franqueado el acceso no tienen el pase, se han colado. Al menos uno tiene que salir y dejar libre el sitio que por juego, capacidad, diferencia con el resto... en definitiva, por brillo, le corresponde. Y ese juez del fútbol, que a veces es injusto, debe darle a este Córdoba el premio que le pertenece. Merece estar en esa fiesta.

Porque ayer en El Arcángel, uno de esos invitados que sí han traspasado la puerta, salió afuera para ver quién reclamaba un lugar en la fiesta. Un invitado que llevaba casi cuatro meses sin perder, 12 jornadas. Un Valladolid que solo se había quedado a cero en su marcador en tres ocasiones en 23 encuentros. Un conjunto, el pucelano, que es de los que están llamados a estar en ese ático hasta el final. Por nombre, por plantilla, por juego y por presupuesto. Y el Córdoba volvió a pintarle la cara, al igual que hiciera hace cinco meses en el José Zorrilla, más allá del resultado.

Pero esta vez sí. Esta vez el marcador reflejó lo que se vio en el campo. Un equipo, el de Jémez, fiel a su rebeldía y superior al rival desde el minuto uno. De hecho, López Silva se topó con el palo por primera vez en la tarde nada más comenzar el encuentro. Lo de la madera y el onubense es un caso a estudiar, ya que en la segunda mitad volvió a encontrarse con el poste de Jaime.

Los locales manejaban el encuentro y llegaban al área rival con intención, con peligro y generando miedo. Gaspar pudo abrir también el marcador y Patiño reclamó para sí el protagonismo que nunca ha perdido. Continúa siendo un delantero listo que, junto con el gol, es lo que se reclama a un atacante. Y mayor inteligencia del madrileño sobre el césped es difícil demostrar. El Valladolid jugaba, sorprendentemente, a la contra. El balón era de los locales y los de Djukic no se encontraban cómodos, lógicamente. A pesar de ello, la calidad de los castellanos se demostró en un contragolpe que llegó a Javi Guerra. Alberto García estuvo muy atento para que su equipo continuara teniendo opciones y que el duelo no se le convirtiera en una cuesta arriba. Y cuando parecía que el Valladolid se hacía con el esférico, llegó la fulgurante respuesta por parte de Fernández para subir la banda y servir a Patiño para que estrenara el marcador.

El Córdoba le enseñaba el carnet nada más salir a la puerta al Valladolid. Y las dudas llegaron a los pucelanos. "Igual debe salir alguno de dentro. Lo mismo somos nosotros...".
El caso es que los blanquiverdes se fueron al descanso siendo mejores que el rival y el electrónico así lo reflejaba. Las iniciales dudas en la zaga fueron solventadas y el centro del campo funcionaba a pleno rendimiento. Las irregulares bandas blanquivioletas estaban desaparecidas, Javi Paz (perdón, Guerra) no dio problemas y Djukic no tuvo más remedio que tocar el once. Entró Manucho por un transparente Oscar y Jémez, obligado, introdujo a Arias por Alberto García.

Pero la segunda parte, lejos de convertirse en un vía crucis para los locales por aquello de esperar el arreón rival, se convirtió en una bofetada para el Valladolid. El Córdoba le entregó por momentos el balón y, mérito local, un equipo como el pucelano no encontró vía para hacer daño. Por contra, el conjunto blanquiverde sí que lo hizo por medio de su mejor hombre, ayer y a lo largo de toda la temporada: Borja García cogió un rechace de un López Garai que volvió a dar una lección de compromiso y equilibrio, y se fue entre los centraless, solo, para batir a Jaime. El Valladolid lo intentó tímidamente y de manera individual por medio de Sisi, pero no hubo manera. El conjunto de Jémez se mostró superior a un equipo en ascenso directo hasta ayer.

Como los toros serios, el Córdoba pidió el carnet y el Valladolid se volvió a meter en el ático con la mano en la cara, mirando al resto y comentando aquello de: "Oye, que ahí fuera hay uno queee...". Varios de ellos se están mirando entre sí porque al menos uno (quizás varios) sabe que hay unpesao en la puerta que se está frotando las manos como preludio de que algo grande puede pasar. Debe hacerlo. Este Córdoba lo merece.

 - Ficha técnica:

     2 - Córdoba CF: Alberto García (Carlos Arias, m.46); Fernández, David Prieto, Gaspar, Ximo Navarro; Borja García, Javi Hervás, López Garai, López Silva (Pepe Díaz, m.81); Carlos Caballero; y Patiño (Dubarbier, m.66).

     0 - Real Valladolid: Jaime; Balenziaga, Jesús Rueda, Marc Valiente, Peña; Nauzet Alemán, Nafti, Víctor Pérez, Jofre (Sisi, m.66); Óscar (Manucho, m.46) y Javi Guerra (Bueno, m.85).
     Goles: 1-0, M.33: Patiño. 2-0, M.70: Borja García.

     Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a los cordobesistas David Prieto, Ximo Navarro y López Silva, así como a los pucelanos Marc Valiente y Nauzet Alemán.

     Incidencias: Partido de la vigésimo cuarta jornada de Segunda A disputado en El Arcángel ante unos nueve mil espectadores, con terreno de juego en irregulares condiciones.

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 Fuente de video: marca.com

lunes, 6 de febrero de 2012

La estrategia de Lucas (2-1)


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 El equipo blanquiverde se cae del sexteto de cabeza tras una derrota encajada en una acción a balón parado y en tiempo de descuento. Nadie ha vencido en casa del Almería.



Árbitro: Valdés Aller (castellano-leonés). Obvió un penalti por mano de Tena en el minuto 43. Amonestó al entrenador del Almería, Lucas Alcaraz, "por salir del área técnica a dar instrucciones a sus jugadores en la celebración de un gol" (92'). Correcto en la asignación de cartulinas.

Tarjetas: Amarillas Ulloa (34'), Patiño (47'), Carlos Caballero (54'), Carlos García (59'), Borja García (74') y Juanma Ortiz (88').

GOLES0-1 (39') Borja García. El madrileño se adentra en el pico derecho del área con un caño a Corona y suelta un derechazo cruzado a media altura que golpea violentamente en el poste antes de entrar. 1-1 (67') Corona. Ulloa manda al centro pegado a la banda izquierda, Jonathan mete un pase al hueco en la corona del área ante el desmarque de Corona y el corte a ras de suelo de López Garai coge a contrapié a Alberto García, por lo que el centrocampista marca a puerta vacía.
2-1 (92') Juanma Ortiz. Corona cierra un córner desde la izquierda, el balón sale rebotado y Ortiz, desde la frontal, engancha un derechazo que se cuela por el centro de la meta de Alberto García tras pegar en el larguero.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimotercera jornada de la Liga Adelante disputado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos ante 5.903 espectadores, entre ellos medio millar de aficionados cordobesistas. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Francisco Sáez López y Antonio Martínez Juan de la Cruz, seguidores del Almería fallecidos recientemente. El juego estuvo interrumpido durante diez minutos por un apagón en el 47'.

Lucas Alcaraz le ganó la partida a Paco Jémez como más duele, a balón parado y en el descuento. Frente a la calidad del Córdoba, sintetizada en el golazo de Borja García al filo del intermedio, el Almería opuso empuje y el recurso de la estrategia, siempre decisiva en los equipos del granadino. Corona igualó en el ecuador del segundo periodo y Juanma Ortiz no pudo tener mejor regreso a su lanzadera al firmar el 2-1 definitivo en la prolongación, sin dejar margen al adversario para levantarse. Así se le escapó al CCF el duelo con un rival directo, que además le gana el goal average (1-1 en El Arcángel), y la plaza en la zona de play off, ahora a dos puntos y con el Hércules y el Valladolid pendientes de jugar hoy. La cruel derrota en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, donde ningún conjunto visitante ha ganado todavía, es la tercera en las cuatro últimas salidas, saldadas con un solo punto (0-0 en Tarragona, en el feudo del colista).

Sin tres pesos pesados como Gaspar, Javi Hervás y Charles, Paco Jémez optó por recuperar el 4-4-2, con López Garai y Carlos Caballero en el doble pivote y Patiño y Pepe Díaz como dupla ofensiva. El viento de costado incomodó desde el inicio a un equipo que salió frío, concediendo un par de centros consecutivos de Aleix Vidal y un tiro de Ulloa desde 40 metros que obligó a Alberto García a recular hasta chocarse con el poste. El encargado de dar aire fue Caballero, que caracoleaba y caracoleaba con el apoyo de Fuentes, cuya versión valiente contrasta con el lateral reservón promocionado por Lucas Alcaraz. Y luego está Borja García, ese chico maravilloso que regatea con amagos, dejando correr el balón.

Acasiete y Carlos García ganaron la partida a Pepe Díaz en los dos primeros desplazamientos en largo y Esteban atrapó los dos primeros centros sobre su área. El CCF se había sacudido la pájara inicial, pero volvió a las andadas cuando López Garai tuvo que rebañar la pelota ante Ulloa después de un comprometedor pase atrás de Borja. También Alberto regaló un balón franco al argentino con los pies. El empeño de tocar por abajo a veces juega una mala pasada, como quedó ratificado al cuarto de hora: Goitom robó en la salida y conectó con Soriano, que con todo a favor se precipitó en su asistencia al sueco.

El fútbol, sin control, no sirve de nada. O sirve de poco. El Córdoba no se sentía cómodo en la zona ancha y la falta de ritmo contagiaba a los atacantes, especialmente a un Patiño desubicado y fallón. A Paco se lo llevaron los demonios con sendos disparos lejanos y desviados de Díaz y López Silva con varios socios acompañando. Porque lo que ha hecho grande a este equipo es eso, el trabajo en equipo.

Con el sentido colectivo desconfigurado, David Prieto se trababa atrás y abusaba de los pelotazos. Y así no había manera. El Almería imponía su físico, con varios jugadores superando o bordeando el 1,90, en un choque discontinuo, sin ocasiones y con los índices de calidad por debajo de lo recomendable. Y aunque Ulloa debía estar en su salsa en tales condiciones, no lo veía claro: amarilla por protestar. El pichichi se quedó con las ganas de engatillar en posición franca por un cruce providencial de Borja en el área. Sí, Borja también defiende. Y ataca como un ángel (asesino): corría el minuto 39 cuando el madrileño se sacó de la chistera un túnel a Corona y un latigazo demoledor desde el pico del área. Una maniobra de Primera.

El medio millar de aficionados visitantes, exultantes con la ventaja que reportaba el golazo, pidieron con sorna a Alcaraz que sacara un defensa más. Pero el ex entrenador blanquiverde tenía poco margen de maniobra con cuatro canteranos de nuevo cuño en el banquillo. Le quedaban los arreones de los profesionales, que reclamaron penalti (y con razón) cuando el cuero salió rebotado del muslo al brazo en una intervención de Tena. Pero Valdés Aller se inhibió y con el 0-1 se llegó al descanso. Por si fuera poco, los precedentes profundizaban en la brecha: mientras el Almería había perdido ocho puntos en los segundos tiempos, el Córdoba los había ganado. Nada más lejos de la realidad.

Los 22 protagonistas regresaron sin dilación. Sin embargo, un apagón en el estadio los devolvió a los vestuarios nada más reanudarse el juego, con la única novedad de una amarilla a Patiño. Diez minutos después, Alberto atrapó esa misma falta, colgada por Corona. A estas alturas todos conocemos a Lucas y sabemos que, a falta de fútbol combinativo, la estrategia puede ser un tesoro. De hecho, el siguiente acercamiento consistió en un testarazo centrado de Soriano a la salida de un córner.

Por entonces, el técnico granadino ya había llamado al recién llegado Juanma Ortiz (cedido por el Glasgow Rangers escocés) y al joven Jonathan. Se marcharon Acasiete -Jakobsen pasó del lateral al eje- y Soriano y Goitom centró su posición; o sea, dos tanques juntos. El Córdoba contestó con Caballero, que quedó amonestado por una pasada de frenada y acarició el gol por su afán en la presión muy arriba, y Tena, ejecutor de circunstancias con el empeine tras una dejada de Pepe.

Los pitos de la hinchada blanquirroja no se hicieron de rogar por la impotencia de un equipo incapaz de trenzar. Tuvo que ser un error del contrario, en este caso López Garai, el que habilitara a Corona para establecer el empate mediado el segundo tiempo. Aunque es preciso reseñar que el centrocampista local se hubiera quedado solo en carrera de no ser por la mediación del vasco.

Paco sacrificó a Patiño para ganar empaque y poderío aéreo con Alberto. Pepe Díaz apenas duró ocho minutos como único punta, ya que cedió el testigo al debutante Airam. El partido se había torcido porque el Almería percutía con más profundidad y no faltaba algún que otro fallo, como sendas pérdidas de Prieto y Aguilar con el bloque descolocado.

El encuentro, como había pronosticado Alcaraz, era de ida y vuelta, aunque el Córdoba iba menos y volvía más. Ulloa era un quebradero de cabeza, mas lejos del área, y Jémez quemó sus cartuchos con otra alternativa, la del argentino Dubarbier, en perjuicio de López Silva. Parecía que los dos daban por bueno el punto, porque el CCF llegaba poco -Airam recortó en vez de tirar en un balón suelto en el área- y Lucas no quería agotar los cambios. El penúltimo susto llegó en el minuto 89, cuando Alberto García tuvo que salir fuera del área para abortar una briosa arrancada de Aleix Vidal; el último, ya en el descuento, cuando el portero no atajó el enésimo centro sobre su área y Goitom cabeceó al larguero. De ahí vino un córner, un rebote y un derechazo de Juanma Ortiz que se coló después de pegar en el travesaño. Y no hubo tiempo para más, sólo para lamentarse con cara de tonto.


 
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Enlace del video:marca.com

miércoles, 1 de febrero de 2012

Airam, el último retoque

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 El delantero centro canario rompe con el Villarreal B en el último día del mercado invernal y firma hasta el final de la temporada · La opinión del jugador resulta clave para aceptar la oferta sobre otras de Segunda


José Carlos León  El dia de Córdoba

El delantero canario Airam Cabrera fue la guinda en el último día del mercado invernal, la pieza que completa la plantilla con la que el Córdoba peleará en la segunda vuelta por el ascenso a Primera. El futbolista, que llega procedente del Villarreal B, fue el elegido en una lista final en la que también estaba Luis Alberto, del Sevilla B. El mediapunta gaditano era el mejor colocado hasta horas antes del cierre del mercado, pero sus reticencias a jugar en Segunda División y su deseo de pelear por hacerse un hueco en la primera plantilla impidieron que viniese a El Arcángel. Entonces se recuperó la opción de Airam, quien en apenas dos semanas pasó de ser intransferible por el club castellonense a ser ofrecido por media España.

El atacante insular tenía ofertas de equipos de Segunda B (la Ponferradina y, sobre todo, el Tenerife) y de la Liga Adelante, como el Girona o Xerez, al que había sido ofrecido. Finalmente la opinión del jugador fue la que más pesó para cerrar una operación que quedó sellada a última hora de la tarde. "Ha habido opciones que se han valorado y Córdoba es la que más le ha gustado", reconoció su agente, Eduardo Chinea, "porque le gusta la ciudad y conoce bien la historia del club y su afición", factores que pesaron en favor de la opción cordobesista. "La opinión del jugador ha sido determinante, y entre las varias opciones que tenía, él ha apostado por ésta", incidió Chinea, aunque las exigencias de los administradores concursales del Córdoba hicieron que la rúbrica del contrato se retrasase más de lo previsto.

Tanto era así que todo estaba cerrado a primera hora de la tarde, pero la notificación oficial se hizo esperar. Representantes del jugador negociaron en las oficinas de El Madrigal los últimos flecos, y sólo a las 23:36 el jugador hizo público en su cuenta de Twitter que "termina mi etapa en el Villarreal. Acabo de firmar por el Córdoba hasta junio. Muy ilusionado con el nuevo reto y con ganas de empezar".

Airam López Cabrera (Puerto de la Cruz, 21-10-1987) se formó en la cantera del Tenerife, brillando con el filial en Tercera (24 goles en la temporada 08-09) y en Segunda B (27 goles en la 09-10). Su capacidad le llevaba de camino al primer equipo, pero el Villarreal se adelantó y le fichó en la primavera de 2010 para su conjunto filial. Con el Villarreal B jugó el año pasado 30 partidos en Segunda (cinco goles), y este año comenzó como titular para Molina, pero fue perdiendo el sitio hasta quedar relegado al banquillo. Airam ha jugado este curso 18 partidos, 15 de ellos como titular, pero sólo ha completado seis para un total de 1.207 minutos, en los que ha marcado cuatro goles. Se trata de un delantero centro poderoso, de 1.80 y 80 kilos de peso, sólido en el juego aéreo y eminentemente rematador.

Airam ha vivido en las últimas semanas situaciones enfrentadas en el Villarreal, ya que pasó de ser intransferible para el club (que frenó su regreso al Tenerife, como era el deseo del jugador), a abrirle las puertas hace apenas un par de días, con poco más de 48 horas para que se buscara la vida en el cierre del mercado invernal. Eso reabrió todas las opciones que apenas 15 días antes habían quedado desechadas. De nuevo volvió el interés del Tenerife, pero el Córdoba pudo más que el deseo del futbolista de volver a casa. El interés blanquiverde y la posibilidad de jugar en un equipo que pelea por el ascenso han sido determinantes para que Airam se decida por El Arcángel. "He marcado allá donde he jugado", dijo a su llegada a Villarreal, algo que tratará de refrendar en su nueva etapa a las órdenes de Paco Jémez.