domingo, 27 de noviembre de 2011

Terrazas con vistas

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El Córdoba se precipita contra el suelo alcarreño (3-1) tras un encuentro en el que el balón fue suyo, por momentos de manera intrascendente, mientras que el Guadalajara dominó las áreas

IGNACIO LUQUE / Diario Córdoba

Fotografia: eldiade cordoba.es

Error, una duda, otro error, un desajuste, otra cagadita... El Córdoba que jugó ayer en Guadalajara poco tiene que ver con el que nos tiene acostumbrados, muy poco. Y, por desgracia, hubo infinidad de motivos. El Pedro Escartín, "campo de fútbol", tal y como reza en su entrada, es una instalación de las que pocas se ven en la categoría. El delegado alcarreño asegura que mide 100 metros por 68, pero se intuye que esa afirmación se parece mucho a la de algún tendero de mercado de abastos de la época de posguerra que distraía unos gramos al servir. O más. El campo castellano-manchego es el primer aliado de este Guadalajara, equipo al que solo le falta el grito de guerra de la tribu Apache cuando el árbitro da el pitido inicial. Saben a qué juegan los de morado (ayer con otros colores por causa del Córdoba, que se trajo solo la carmesí) y tienen claro cómo conseguir aniquilar al enemigo y cortar más de una cabellera. Por lo tanto, el Guadalajara salió con un par de premisas claras y, lo peor, es que las cumplió a la perfección. Una, quitarle el balón a los blanquiverdes o, en todo caso, eliminar la circulación. Tener más del 60% de posesión, dejar al rival por debajo del 40%, encajar tres goles y dar sensación de cortocircuito devuelve a la realidad a los enamorados del sobo del esférico, el toque por el toque o el pasecito que no va a ninguna parte. La melena rubia que se atusaba hasta hace pocos días este Córdoba pende sobre los banderines de córner del Pedro Escartín. El equipo de las transiciones rápidas desapareció por completo, estrellado repetidamente contra un muro y sin encontrar una puerta de acceso a la red defendida por Saizar. La otra premisa con la que saltan los alcarreños es la de provocar el fallo atrás del rival, a ser posible en la zona del área. De esos últimos metros ya se encargan Ernesto, Aníbal, Jony o Jonan.

La emboscada se adivinó desde el principio. El Córdoba llegaba con su cuarto puesto en el bolsillo y como la revelación de la categoría. El Guadalajara dio a entender que le dejaría hacer, pero fue un engaño. Durante todo el encuentro, el mejor argumento cordobesista en ataque fue la constante proyección ofensiva de Fuentes, que fue aprovechada convenientemente por el conjunto alcarreño. Por el centro, el atasco, el atranque, el balón dividido, la pelea cuerpo a cuerpo... Nada de fútbol. Los de Jémez se encontraban ahogados y, lo que es peor, sin salida aparente. Tan solo López Silva y Borja, siempre en acciones individuales y aisladas, intentaban transmitir a los más de 300 cordobesistas que se desplazaron hasta la Alcarria que su equipo seguía siendo el mismo. Pero el primer fallo, en el ajuste defensivo para el fuera de juego, terminaría con el gol de Rodri. El Guadalajara mandaba el primer aviso: no necesitaba dominar el balón, ni el juego en sí, pero si aparecía por el área o el Córdoba se despistaba lo aprovecharía. Y como los de Jémez no aprendieron la lección, a los tres minutos del primero llegó el segundo tanto. Hervás fallaba en donde está prohibido hacerlo y Ernesto aprovechaba el regalo para encarar a Alberto García, al que superó con mucha facilidad.

Con poco balón, mucha pelea y conociendo muy bien al oponente, el Guadalajara se había puesto con 2-0 en poco más de media hora tras esperar el error del rival y ser preciso en el área como un neurocirujano operando una hipófisis. Y tras el segundo, a esperar al Córdoba, que comenzó a vivir su única fase decente de todo el encuentro.

Antes del descanso, tanto López Silva como Borja intentaron echarse al equipo a la espalda, mientras que Fuentes seguía corriendo junto a la línea de cal sin resuello. Lo mejor, quizás, el pase del madrileño a Javi Hervás, que disparó duro y con intención, pero Saizar despejó a una mano a córner. También Patiño tuvo la suya justo antes de que Sureda mandase a todos a las duchas, pero el delantero desvió demasiado el tiro. De la dupla, el único que lo intentó con fe. Charles continúa marcando una línea tenue y descendente.

Esos últimos instantes de la primera mitad tuvieron su continuidad tras el descanso. López Silva disparaba, ajustado al palo, tras una combinación con Fuentes, y Hervás habilitaba a Patiño, que amagaba bien y disparaba con la izquierda. El balón se fue demasiado alto. De nuevo el lateral izquierdo y el delantero centro blanquiverdes buscaban la puerta de Saizar, pero el Guadalajara avisaba con un Aníbal que dio muchísimos quebraderos de cabeza. Y como el Córdoba volvía a mostrarse romo de cara al gol, el conjunto alcarreño le enseñó la otra cara del juego, esa en la que no hace falta abusar del balón, sino tenerlo en los 600 metros cuadrados, zona roja delante del portero, para cerrar el partido (si no lo estaba ya) tras un mal entendimiento entre Fuentes, Prieto y Alberto García.

Con un Córdoba que perdió presencia ofensiva con la salida del terreno de juego, primero de Patiño, y luego de López Silva, el partido se tornó en un quiero y no puedo de los blanquiverdes y en un aparente pasotismo de los alcarreños, que con los cambios apuntalaron el resultado y la lucha. Irónicamente, al técnico local le salió ayer el encuentro soñado durante decenas de choques por el anterior técnico blanquiverde. Al menos, Pepe Díaz anotó para dedicarlo a su padre, que lo veía desde arriba. Para lo ocurrido anteriormente hubo Terrazas con vistas.

Ficha técnica:
3 - C.D. Guadalajara: Saizar, Antonio Moreno (Ander Gago, m.60), Gaffoor, Jony, Barral, Javi Soria, Jonan, Aníbal, Rodri (Badía, m. 56), Iván Moreno (Cristian Fernández, m.72) y Ernesto.
1 - Córdoba C.F.: Alberto García, Fuentes, Gaspar (Caballero, m.77), Patiño (Pepe Díaz, m.62), Borja, Charles, López Garai, Fernández, López Silva (Quero, m.77), D. Prieto, J. Hervás.
Goles: 1-0, m.30: Rodri. 2-0, m.32: Ernesto. 3-0, m.68: Aníbal. 3-1, m.88: Pepe Díaz.
Árbitro: Sureda Cuenca (Com. Balear). Amonestó con tarjeta amarilla a Gaffoor (26), Jonan (38), Antonio Moreno (39), Jony (54), Ernesto (64), Cristian (78)y Saizar (90) por los locales, y a López Silva (20), Charles (58), D. Prieto (66) y Pepe Díaz (91) por los visitantes.
Incidencias: Encuentro de la 15ª jornada de la Liga Adelante, disputado en el campo 'Pedro Escartín' ante unos 3.500 espectadores.


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martes, 22 de noviembre de 2011

El gol de López Silva, entre los mejores del fin de semana

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Pie de foto: eldiadecordoba.es


Disparos espectaculares en Holanda y Bélgica, jugada de billar del Rapid de Viena ante el Salzburgo, sensacional diana de Arango y detalle precioso de Matri... y por supuesto, el golazo de Lopez Silva en el Córdoba. Alcorcón de la pasada jornada.

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lunes, 21 de noviembre de 2011

Tan bello como eficaz (3-1)

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El Córdoba de Jémez entra en la historia con un triunfo ante el Alcorcón en el que equilibra la estética --a pesar del campo-- con los números y al que López Silva aporta su obra de arte

IGNACIO LUQUE / Diario Córdoba
Fotografias: eldiadecordoba.es

El Córdoba de Paco Jémez se ha hecho ya un hueco en la historia tras la victoria de hace una semana en Sabadell y la de anoche, en un Arcángel algo desangelado, sobre el Alcorcón. Dos triunfos que le hacen ser el mejor equipo tras el primer tercio de competición (o la jornada 14, como se quiera) en la historia de la entidad y que iguala en puntos a todos los conseguidos en la primera vuelta de hace tan solo una temporada.

Y sale a colación el encuentro de hace una semana porque sirve como botón de muestra, por comparación, para mostrar la evolución de este Córdoba de Jémez, al que dieron un grupo el pasado verano, ha logrado ya hacer un equipo y en la primavera se comprobará si tiene plantilla. Pero el mérito del de Fátima, a estas alturas, es irrebatible.

Porque si hace una semana, a pesar del fulgor del 0-3, del juego desarrollado y de debates supuestamente cerrados (nunca existieron, cuestión de números), anoche el de Jémez fue un equipo que adaptó toda su filosofía al rival y sobre todo al terreno de juego, del que algunos defendieron y juraron en la previa que estaba "bien". Por si fuera poco, el enemigo era un equipo trabajado tácticamente, de los típicos de Segunda, con un núcleo de individualidades que se conocen desde hace años y con un entrenador más que reconocido. A pesar de todo ello, el Alcorcón pasó por El Arcángel casi como un equipo fantasma, salvo por Saúl, que en la primera parte hizo el ensayo de lo que sería el gol de los madrileños y que llegó tras unos minutos de concesión por parte blanquiverde, tras verse muy superior.

Ese deambular amarillo sobre el maltrecho césped fue mérito cordobesista, con una columna vertebral que comienza por el hasta hace poco discutido Alberto García. El juego de este Córdoba necesita de un jugador de fútbol bajo el arco. Y el catalán es eso. Un futbolista que para con las manos todo lo que puede y algo más. Por delante de él, Gaspar, de nuevo anoche aportando toda su experiencia, colocación y resolución y, como compañía, David Prieto. El sevillano le ha ganado el puesto a otro buen central, como es Tena. El técnico eligió (es su trabajo) y, por lo visto hasta ahora, acertó. Unos metros más allá se sitúa Aritz López Garai, que resume todo lo hecho hasta ahora, incluida su actuación de anoche en una palabra: equilibrio. Un futbolista que no solo tiene a su equipo en la cabeza, sino también al rival. Sabe de espacios, de colocación (propia y ajena) y, cuando el encuentro lo requiere, como hace una semana, también de circulación. No es un enorme pasador, ni falta que hace, porque para eso le acompaña una de las grandes sensaciones de la Liga en Segunda: Javi Hervás. De nuevo el calvo destacó sobre muchos, dejando para la retina el pase a López Silva en el segundo gol blanquiverde y, posteriormente, en la misma jugada, la asistencia a Borja. Y en las vértebras, Charles y Patiño. Anoche, en un encuentro de trabajo, de esfuerzo, porque lo que tocaba ante el Alcorcón era que destacaran las bandas, posiblemente de las mejores de la Liga. Comenzando desde atrás, Fernández y Fuentes. El primero acaba de tomar la carretera nacional en la que entró el segundo la temporada pasada. El de la Fuensanta ha llegado al inicio de la autovía. Defiende, sube hasta el final innumerables veces y coloca centros que terminarán por ser entendidos por los suyos. Por si fuera poco, anoche volvió a marcarse dos jugadas, con regates incluidos, que de

muestran que su techo sigue estando lejos. Pero los dos amigos que ambos tienen por delante es en donde destaca sobremanera este Córdoba a lo largo de este primer tercio de competición y sobre lo que se sustentó el triunfo de anoche, ante el Alcorcón.

Borja García aún sigue siendo el verso suelto en la poesía que representa por momentos este Córdoba. Pecados de juventud que, en ocasiones, se convierten en bendiciones para el equipo, palabra que no le vendría mal repetirse en alguna que otra ocasión. El madrileño se ha convertido en el máximo goleador de un conjunto en el que "todos han de marcar", como exigió su técnico desde el pasado verano. No existe la perfección, y la tara del número 10 cordobesista reside en no comprender del todo que la gran calidad técnica que atesora se muestra de manera exponencial cuando la combina con otras individualidades. Lo que Valdano llamó asociaciones . Si las buscara con más ahínco... no estaría en el Córdoba. Pero con el interior es solo cuestión de paciencia, porque con solo 20 añitos todo lo que tiene por delante es bueno. Ayer, y no solo por los dos goles, volvió a ser un problema para la defensa rival y un importante pilar para los suyos.

Pero si hay una persona, un jugador que resume todo lo anterior es José María López de Silva, que junto a Hervás es la otra revelación. Futbolista dependiente de los ánimos del equipo. El termómetro del grupo. Si él está bien el Córdoba está bien y viceversa. Y el onubense demostró anoche, una vez más, que este equipo está cogiendo velocidad de crucero. Que no necesita hacer ya grandes alardes en ataque, acumular tropecientas ocasiones, desesperarse por no ver cómo no se traduce en números lo que ocurre sobre el campo. Que comienza a ser paciente, perseverante, solidario... Y que deja para el final, en una demostración palpable de la superioridad sobre el rival, la nota más bella en lo que se lleva de temporada. Eso fue lo que ejecutó López Silva, que cogió un balón en la perpendicular, en línea de tres cuartos después de que el Alcorcón hubiera ajustado algo el marcador (2-1). El cordobesista se enfrentó a Agus (pasado y futuro blanquiverde cara a cara) y el primero no tuvo compasión: doloroso caño para la autoestima del central manchego. Luego, se fue hacia el borde del área y al ver a Babin y a Angel Sánchez que reducían espacios se inventó un toque sutil, precioso, muestra de autoconfianza, para superar a Manu Herrera, que estaba a unos 20 metros, para superarle por alto. Algunos pañuelos blancos en El Arcángel, sobre todo en el fondo norte, y partido cerrado (si no lo estaba ya antes) después de un encuentro del Córdoba tan bello como eficaz. Sin un vendaval de ocasiones. Detalle de equipo maduro. Y eso es más importante de lo que parece.

- Ficha técnica:
3 - Córdoba: Alberto García, Fernández, Gaspar, David Prieto, Fuentes; Borja García, Hervás, López Garai (Alberto Aguilar, m. 61), López Silva; Charles (Balsas, m. 87) y Patiño (Carlos Caballero, m. 71).
1 - Alcorcón: Manu Herrera; Expósito, Agus, Babin, Ángel Sánchez; Saúl, Rubén Sanz, Abraham, Carlos Martínez (Fernando Sales, m. 54); Borja (Oriol Riera, m. 54) y Quini (Miguélez, m. 62).
Goles: 1-0, m. 27: Borja García; 2-0, m. 47: Borja García; 2-1, m. 78: Saúl; 3-1, m. 85: López Silva.
Árbitro: Piñeiro Crespo (Comité Asturiano). Amonestó a los locales López Garai y Javi Hervás, y a los visitantes Expósito, Babin, Agus y Borja.
Incidencias: Partido de la decimocuata jornada de Segunda División disputado en El Arcángel ante unos 5.500 espectadores.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Y los sueños... goles son

El Córdoba barre táctica y físicamente a un impotente Sabadell, vuelve a los puestos de eliminatoria de ascenso y se reencuentra con la puerta rival tras innumerables ocasiones

IGNACIO LUQUE / Diario Córdoba

ESTADIO: Nova Creu Alta. Asistencia: Unos 5.400 espectadores, con presencia blanquiverde. Terreno de juego: Bien

SABADELL: De Navas (1), Songo'o (49), Olmo (24), Toni Lao (17), Bermudo (3), Héctor Simón (6), Samuel (16), Arteaga (7), Manu Lanza (12), Aarón Bueno (22) y Florian (19). Cambios: Fran Piera (11) por Aarón Bueno en el 56', Puigdollers (8) por Samuel en el 65' y Joaquín (9) por Arteaga en el 72'.

CÓRDOBA: Alberto García (1), Fernández (17), Gaspar (4), David Prieto (22), Fuentes (3), Borja (10), López Garai (14), Javi Hervás (28), López Silva (19), Charles (11) y Patiño (9). Cambios: Pepe Díaz (7) por Patiño en el 74', Quero (23') por López Silva en el 82' y Alberto Aguilar (20) por Hervás en el 86'.

EL ÁRBITRO: De Burgos Bengoetxea (C. Vasco). Debutante en la categoría. Pasó prácticamente desapercibido, salvo por los fuera de juego en contra del Córdoba. Amonestó a Olmo (41') y Héctor Simón (70') por parte local y a Gaspar (44'), Alberto García (74') y Pepe Díaz (75') por parte visitante.

LOS GOLES: 0-1 (12') Centro de Fuentes y cabezazo de Patiño. 0-2 (57') Pase de López Garai a Charles, que cruza ante De Navas. 0-3 (69') Dejada de Patiño a López Silva, que dispara duro y ajustado al palo.

LA CRÓNICA

Una gota fría afectó anoche a la comarca del Vallés Occidental y se cebó especialmente con una de sus dos capitales, Sabadell, en donde se formó un pequeño tifón sobre el que tanto los lugareños como un centenar de visitantes que se acercaron por la zona, aseguraron que tenía tintes blancos y verdes. La inclemencia tuvo especial virulencia entre las 22.00 y las 22.45 horas y el ojo de ese pequeño huracán estuvo concentrado en la Nova Creu Alta y, aunque solo soltó un granizo en ese lapso de tiempo, luego, cuando se hizo ventisca, aún tuvo ocasión de soltar dos perdigonazos más que rompieron por completo a un CE Sabadell que se vio impotente ante la superioridad táctica, física, anímica y futbolística del equipo de Paco Jémez.

Lo que anoche hizo el Córdoba sobre el césped del estadio sabadellense, principalmente en la primera mitad, no fue sino una reivindicación en toda regla. Para ello, los de Jémez volvieron a editar los momentos vividos en Pucela, hace varias semanas. Aunque en esta ocasión con signo diferente. Entre otros motivos, porque el rival no era el blanquivioleta. Pero no resta ni un ápice de mérito. Este Sabadell es el mismo que hasta el cruce de anoche compartía el cartel de equipo revelación junto con el Córdoba y es también el mismo que no había perdido en la Nova Creu Alta hasta ahora. Más allá de detalles, lo cierto es que Lluis Carreras no encontró respuesta táctica al sistema planteado por Paco Jémez. Es más, casi ni se sintió preguntado por el de Fátima desde el primer minuto, por lo que en el momento en el que el colegiado dio orden de comenzar el juego solo hubo un equipo sobre el terreno de juego. Lo raro es que al descanso no se hubiera registrado ya un resultado de escándalo, vistas las ocasiones acumuladas por los cordobesistas. Sí, en todas las situaciones oníricas, relajadas, felices, existen picos que obligan a mirar hacia otro lado, menos bello y agradable, pero real. Y las llegadas del Córdoba, ayer, las ocasiones generadas, los remates francos a puerta, las situaciones de uno contra uno ante el portero, los contragolpes de tres contra dos o de cuatro contra tres debían haber finalizado de mejor forma. Pero fue tal la capacidad de creación de peligro del Córdoba, tantas las complicaciones en las que metió a su rival, que no le hizo falta ni un 40% de efectividad. ¿40? ¡Ni tan siquiera un 30%!

Ya solo en ese primer acto, un mano a mano de Patiño con De Navas, un gol anulado por supuesta mano de Charles, un disparo de nuevo de Patiño, una gran jugada del madrileño con Charles, un centro-chut de Fernández o una nueva dejada de Patiño a López Silva, con disparo raso y ajustado del onubense fueron las más destacadas (no las únicas) ocasiones de los de Jémez. Todo eso en unos 45 primeros minutos en los que el mando, el control, el fútbol en definitiva, fue del Córdoba, que desde el primer minuto puso intensidad, ideas, ganas de ganar y, por momentos, hasta belleza. Como ejemplo, Alberto García cogió el primer balón en juego con las manos en el minuto 33, cuando ya el Córdoba ganaba por 0-1 tras un espléndido cabezazo de Patiño a un tremendo centro de Fuentes. Por buscar la perfección, la única pega que se le podía poner a esos primeros 45 minutos del Córdoba es que se había dejado al rival vivo , porque debió haber cerrado el encuentro ya en ese acto. Dos escenas no pueden echar por tierra la gran obra cinematográfica que se gestaba.

El Córdoba tuvo superioridad numérica en el centro del campo desde el primer minuto y la explotó al máximo; el juego y las ocasiones fueron suyas, sobre todo en una primera mitad de fábula

El reencuentro (esperemos que no sea flor de un día) con el gol sirve para romper otro dato en la historia: la Nova Creu Alta ya no es territorio virgen para los cordobesistas

Tras el descanso, y al igual que en los últimos minutos del primer acto, el Córdoba dejó hacer al Sabadell, sabedor de la debilidad del rival. Los arlequinados no encontraban el camino. Es más, cuando dudaban de si ese camino realmente existía, vino el mazazo blanquiverde por medio de un gran pase de López Garai (tremendo su partido) a Charles. El brasileño se fue entre dos defensas y cruzó a la derecha de De Navas.

Pero no era el resultado, claro, sino el juego. El Córdoba se imponía claramente al rival. Por momentos había que repasar si había realmente 22 jugadores sobre el campo, si se habían escapado una, dos o hasta tres expulsiones de los locales, que parecían jugar con menos futbolistas. Mérito del constante toque de balón cordobesista y búsqueda de espacios, praderas, dejados por el equipo de Carreras, que se movía como un pez dentro de la red tejida por el rival. Finalmente, el Córdoba cerró la película (título: primera victoria en la Nova Creu Alta en la historia) con un gol del que más lo merecía. López Silva disparó duro y ajustado tras otro servicio de Patiño, que recibió el balón de Fuentes.

A partir de ahí, una escena final en la que los blanquiverdes se entregaron al contragolpe y, a pesar de tener varias ocasiones, tampoco supieron culminarlas. No quita brillo a una gran obra que los aficionados desplazados vieron como si estuvieran en una sala cinematográfica.

Y, para colmo, los números. No solo estar en puestos de eliminatoria de ascenso y convertirse en la única revelación, sino los 22 puntos, solo tres menos de los conseguidos el año pasado en toda la primera vuelta, merced a su reencuentro (con más trabajo de lo que parece y esperemos que no solo momentáneo) con la capacidad realizadora. Cambiando el estribillo de Aute sobre el cine: Y los sueños... goles son.


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sábado, 5 de noviembre de 2011

Mucho amago y poca pegada en El Arcángel

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El Córdoba y el Barcelona B se llevan un punto tras protagonizar un buen encuentro en el que los blanquiverdes volvieron a adolecer de instinto asesino y acierto en los últimos metros

IGNACIO LUQUE / Diario Córdoba

Estadio: El Arcángel

Asistencia: 7.764 espectadores

Recaudación: 15.588 euros

Terreno de juego: Bien, algo blando.

CÓRDOBa: Alberto García (1), Fernández (17), Gaspar (4), David Prieto (22), Cerra (2), Borja (10), López Garai (14), Javi Hervás (28), López Silva (19), Charles (11) y Patiño (9).

Cambios: Pepe Díaz (7) por Patiño en el 46', Ismael (33) por Cerra en el 77' y Quero (23) por Borja en el 80.

BARCELONA B: Oier (1), Montona (2), Bartra (3), Muniesa (5), Planas (21), Carmona (6), Dos Santos (8), Espinosa (24), Tello (7), Rafinha (30) y Deulofeu (27).

Cambios: Sergi Roberto (10) por Carmona en el 46', Jonathan Soriano (11) por Deulofeu en el 62' y Kiko Femenía (15) por Espinosa en el 73'.

GOLES: 0-1 (6') Pase de Carmona a la banda que llega a Deulofeu. El extremo se va con facilidad de Cerra y cruza al palo largo ante Alberto García.

1-1 (69') Pase de López Silva a Charles, que dispara y despeja Oier. El balón lo recoge Borja, que anota.

ÁRBITRO: Jaime Latre (C. Aragonés). Irregular. Se le reclamaron dos penaltis en el área azulgrana. Amonestó a los locales Charles (26'), David Prieto (73') e Ismael (80') y a los visitantes Carmona (12'), Sergi Roberto (64'), Kiko Femenía (85') y Armando (en el banquillo, 89').

LA CRÓNICA:

Alonso Quijano, más allá de su locura, era un caballero que caía bien de manera desnuda, básicamente por ese punto de romanticismo, ese trasfondo de amor por la belleza (aunque tuviera que idealizarla), y sobre todo por esa demanda, sed o exigencia de justicia.

Y allá que se echó con su jamelgo por esos mundos de Dios acompañado de un lugareño que nada tenía que perder, pero que le aportaba esa visión del mundo real, que no por serlo tiene que ser mucho más juicioso, precisamente.

Este quijotesco Córdoba, que sale a los partidos a pecho descubierto, con ese punto de juego que encanta a los aficionados y a los que no lo son, y que provoca el enamoramiento de la mayoría a base de toque y triangulación, continúa mostrando ese aspecto en el que la injusticia (la del fútbol, no la de los colegiados), se ceba con él progresivamente, cada vez más.

Lo de anoche, ante el Barcelona B, fue una nueva expresión del mal que aqueja al conjunto de Paco Jémez desde el principio de temporada. Aunque por ahora muchos irreductibles puedan seguir afirmando que "bendito mal", lo cierto es que el conjunto blanquiverde continúa mostrando un balance desfavorable en lo que se refiere a juego y ocasiones por un lado, y goles y puntos por el otro. Eso, ahora, con 19 puntos y una situación en la tabla confortable, casi ilusionante, no debe ocultar lo extensa que es esta Segunda División, tanto o más que los numerosos viajes de Quijano.

El Córdoba volvió a escribir varios capítulos de su particular novela, con asesinato incluido nada más comenzar el encuentro a cargo de Deulofeu, que se fue tan pasmosa como previsiblemente de Cerra. El chaval ejecutó la suerte del gol como para sí la quisieran muchos.

No arredró el tanto a los locales, que se deshicieron del inicial control de los azulgranas, arremetieron contra los molinos y empezaron a acumular ocasiones, a desarrollar la trama de su novela añadiendo capítulos, cada uno más interesante que el anterior.

Protagonistas, López Silva, que volvió a erigirse en mascarón de proa por la banda cordobesista tras unas semanas con un tono más gris. El onubense era el principal bastión para crear peligro, toda vez que en esa primera mitad el Córdoba estaba destinado a lanzar balones largos a un intermitente Charles y a un desconocido Patiño o, en su defecto, a realizar transiciones fulgurantes, las menos. Al apartado protagónico también se sumó un inconmensurable López Garai, que fue a todas, robó infinidad de balones, tuvo tiempo de dar algo de circulación al balón y añadió una dosis de veteranía.

Y para finalizar en el apartado de primeros espadas, Gaspar Gálvez, sobre el que se sostuvo el equipo en defensa en unos últimos 15 minutos en los que el conjunto blanquiverde tiraba solo con el corazón, ya que las piernas estaban ausentes y la cabeza no la tuvo ni tan siquiera antes de ese período final.

El capítulo que remataba esa primera parte estuvo dominado por el juego del Córdoba, que acumuló ocasiones para irse al descanso, como mínimo, con el empate, y con una oportunidad final de Espinosa, que obligó a Alberto García a lucirse. Demasiado premio hubiera sido para un filial azulgrana que amagaba pero no generaba claras ocasiones, y muy poco bagaje numérico para un Córdoba que necesita un hombre gol con urgencia. Ultimos pasadores los tiene de sobra, pero no hay quien la empuje. Necesita construir hasta la misma raya final. Difícil.

El Córdoba acumuló casi dos docenas de disparos a la puerta de Oier, la mitad de ellos entre los tres palos, con un solo gol a favor como balance; los de Jémez construyen y crean

Con un Javi Hervás algo más gris, las bandas tomaron protagonismo con un López Silva muy constante y un Borja que asumió responsabilidad mientras el físico le respondió

Jémez metió a Pepe Díaz por un desacertado Patiño. El Barcelona tembló en los balones aéreos durante todo el encuentro, especialmente en la primera mitad. El filial parecía jugar con visera y, todo lo que se escapara a su vista por encima de la coronilla no existía. De ahí el peligro o la oportunidad de segundas jugadas. Pero no se pudo o no se quiso explotar esa flaqueza. Aun así, el Córdoba aumentó el ritmo, dando más alternativas a la trama de su particular novela.

Charles erraba cuando disparaba, solo, ante Oier, cuyo rechace fue recogido por David Prieto, que lanzó demasiado desviado. Al Barcelona le costaba mucho salir y se entregaba a incursiones aisladas por las bandas, principalmente de Tello.

Muy poco para la calidad azulgrana y mérito de los locales. Los de Jémez redoblaron y la novela entraba en su fase álgida, con llegadas de López Silva, algún centro de Cerra, acercamientos de Pepe Díaz y la jugada que salvaba un punto, por fin. Hasta para eso debió reposar en otra buena acción del onubense, con disparo de Charles, rechace de Oier y gol, esta vez sí, de Borja.

Solo dos minutos después López Silva pudo conseguir los tres puntos para su equipo, pero de nuevo se hizo patente la desconexión en un equipo que es capaz de generar lo que genera este Córdoba y los goles obtenidos. Fue una etapa, corta, en la que los locales estuvieron a punto de plasmar en dígitos lo que por juego habían demostrado en el encuentro.

El planteamiento (con gol en contra incluido) y el desarrollo de la trama, con picos más que intensos, se habían escrito. La novela estaba lista para que se escribiera el desenlace. Sin embargo, una vez más, los aficionados esperaron el remate (nunca mejor dicho) y preguntaban: "¿Dónde está la última página?" Habrá que esperar qué ocurre con este Quijote en blanco y verde.


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