martes, 13 de diciembre de 2011

'Nástic de plástic' (0-0)

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El Córdoba salva un punto en Tarragona después de no funcionarle la variante táctica, ser maniatado por los locales en todo el partido y sufrir una actuación arbitral más que discutible

IGNACIO LUQUE/ Diario Córdoba

Fotografia: eldiadecordoba.es

0. Gimàstic: Rubén; Sergio Juste, Mairata, Álex Ortiz (Eloy Gila, min.77), Mingo; Rodri, Seoane, Morán (Tuni, min.62), Longás; Viguera y Peragón (Luna, min.45).
0. Córdoba: Alberto García; Fernández, Gaspar, David Prieto, Cerra; Borja García (López Garai, min.80), Caballero (Pepe Díaz, min.60), Hervás, López Silva (Quero, min.74); Charles y Alberto A.
Árbitro: Sánchez Martínez, del comité murciano. Mostró cartulina amarilla a Peragón (min.4) y Seoane (min.90+), por parte local, y a Hervás (min.7) y López Silva (min.19), por parte visitante. Expulsó con roja directa a Charles (min.75).
Incidencias: Encuentro de la decimoséptima jornada de la Segunda División, disputado en el Nou Estadi de Tarragona ante unos 5.250 espectadores.

Que no. Que lo que hoy es fetén no tiene porqué ser válido mañana. Que ahora eres Corto Maltés, gran creación de Hugo Pratt, y en apenas unas horas te conviertes en Anacleto (agente secreto) a poco que haya un mínimo sentido crítico de la historia, del trazo y de la versatilidad. Gran palabra esta. Continúas, por supuesto, siendo un legendario personaje de cómic. Pero diferente. Un cambio, por sí mismo, no significa flexibilidad. Si esa transformación no implica lo que se supone que debe acompañarla se convierte en un simple cambio. De dibujo, de nombres, de lo que se quiera. Hasta de vestimenta. Pero no es una evolución buscando una mejoría o una herramienta con la que contrarrestar una fuerza enemiga. Y ese cambio, que puede funcionar un día de octubre, ante un rival concreto, no tiene porqué hacerlo ante otro un mes después. Y quien vea que, por ejemplo, el Alcoyano, el Alcorcón, el Guadalajara o, incluso, el Almería juegan a lo mismo... Tiene una mira muy corta.

Viene a colación porque el Córdoba, ayer en Tarragona, intentó montar el mismo dibujo que hizo ante el Alcoyano (también contra el Hércules) y, como el satélite natural de la Tierra, estuvo eclipsado. Jorge D'Alessandro, con todas sus frases, con sus poses (que las tiene, sobre todo en la rueda de prensa tras el encuentro) y con lo que se quiera, estudió muy bien al Córdoba. Así, Javi Hervás, que hace pocos días dio un recital en El Arcángel contra los de Alcoy, anoche anduvo casi desaparecido. Y no por voluntad propia. Caballero, que saltó en el once inicial con la intención de que su equipo mantuviera la posesión, circulación, combinación... El Córdoba no dio tres pases seguidos en casi todo el encuentro. No era el equipo al que cualquier aficionado se ha acostumbrado en esta temporada. Es lógica la pregunta: ¿Por qué sí en el Rico Pérez y no en el Nou Estadi? Porque el Hércules es líder y el Nástic no. Los granas permanecieron, prietas las filas como en la época del Capitán Trueno, confiando en que las fuerzas les respondieran los 90 minutos y, en el peor de los casos, llevarse un puntito. De hecho, su primer disparo a puerta llegó a la hora de encuentro y se hizo casi por vergüenza torera. Así, los metros de los que otrora disfrutaron Hervás o Caballero no existieron anoche.

Por lo tanto, la primera parte del choque se resumió en un equipo, el Nástic, que se afanaba en cortocircuitar al otro, el Córdoba, sabedor de que ahí residía gran parte de la fuerza del enemigo. Nada de transiciones rápidas, menos de dejar tocar el balón más de lo necesario. Balones largos, pelotazos al aire, pelea en la medular (en la que los blanquiverdes perdían por fuerza física y características individuales de sus componentes) y confiar en alguna cosita de Morán o Peragón. Pero la individualidad salió por parte del Córdoba. Cómo no, de López Silva, que se topó con el palo. Eso, y una cesión errónea desaprovechada por Javi Hervás fue todo lo reseñable de una primera parte atrancada, obtusa, en la que lo único reseñable era el juego subterráneo en el que Charles iba pareciéndose progresivamente al abuelo Cascarrabias. El brasileño no está en su mejor momento, explicado está en las últimas semanas, y se dedicó ayer a pelearse con Mairata primero, con Seoane después y, finalmente, con Mingo, sin darse cuenta del peligro que acechaba con camiseta amarilla y pantalón negro procedente de Murcia. Lo de Sánchez Martínez, para olvidar.

Jémez insistió en jugar con un solo punta buscando mayor posesión de balón y circulación; el Nástic tenía estudiado el rival y rompió todas sus líneas de pase

Charles y Sánchez Martínez colaboraron en un final de encuentro inesperado para los blanquiverdes, en el que el Nástic apareció para intentar llevarse tres puntos inmerecidos

Tras el descanso llegaron los mejores momentos del Córdoba gracias a un pequeño bajón físico en la medular grana. Nada para tirar cohetes, pero sí lo suficiente para atisbar, allí a lo lejos, al equipo que continúa siendo la revelación del campeonato, gracias, entre otros detalles, a las especiales apariciones de Borja, Hervás o López Silva, ayer prácticamente inéditos. En todo caso, ese esporádico y lejanísimo protagonismo fue cortito y con sifón. Los cambios no arreglaron, precisamente, la situación. Y la puntilla la daría Sánchez Martínez en colaboración con Charles, que se fue antes de tiempo a la ducha por una roja que recordó lastimosamente a la del Villarreal B hace un año.

Un pobrísimo equipo como el tarraconense sembró la zozobra en las filas blanquiverdes en ese último cuarto de hora. Tanto, que obligó a Alberto García a hacer acto de presencia en una estirada plásticamente perfecta que firmaría Stan Lee, creador de Spiderman. Si no es por el catalán se estaría hablando hoy de una derrota.

Lo mejor es que el Córdoba se fue del Nou Estadi con un punto que le mantiene en puestos de eliminatorias de ascenso y con una lección que ya debería haber sido aprendida, pero que a buen seguro se ha apuntado en el libreto. Lo peor, por un lado, sería comprobar cierta obcecación con el cambio por el cambio. No valorar lo experimentado anteriormente ni ajustar el dibujo a lo que se tiene delante o a lo que se espera, que en ocasiones es más que vaticinable.

En definitiva, poco hubo en el encuentro entre granas y blanquiverdes, en donde se recordó un título del cómic español que apenas ha hecho mella en el vocabulario callejero. Solo puede salvar el Córdoba ese puntito. Por lo demás, tanto por errores propios como ajenos, en el Nou Estadi, Nástic de plástic.


video

Enlace del video: marca.com

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